La movilización comunitaria comienza con las comunidades. En algunas comunidades eres miembro tú mismo y con otras trabajas en solidaridad para apoyar sus intereses y deseos. Todos somos parte de muchas comunidades diferentes y tenemos relaciones con otras comunidades debido a quiénes somos, lo que hacemos y nuestras elecciones y prácticas.
Puedes pensar en las comunidades como formadas por algo compartido. Algunas comunidades tienen un espacio compartido, como un barrio, un pueblo, una ciudad o incluso un país. Otras comunidades tienen una experiencia compartida, lo que a menudo significa una identidad compartida, como la raza, la etnia, el género, una discapacidad, una orientación sexual o el ser padres o madres. Y otras comunidades tienen un interés compartido, ya sea en el sentido de que todos se benefician de lo mismo o de que todos están interesados en lo mismo. Una comunidad que se organiza en torno a cualquiera de estos elementos compartidos puede unirse para trabajar juntos para lograr algo, esté o no relacionado con lo que comparten.
En este video, Oliva Tran, quien ayudó a organizar un grupo llamado Techos para Refugiados [Roofs for Refugees] en Ottawa, habla sobre las diferentes comunidades e identidades que tiene, y cómo han cambiado y se han desarrollado a lo largo de su vida.
Me veo como parte de muchas comunidades diferentes. Una como mujer de color, como estudiante, como canadiense de primera generación–ésa es una pertenencia realmente importante para mí. Luego hay otras comunidades de las que somos parte pero que quizás no estén presentes en tu vida cotidiana, o que quizás no notes que son parte de tu vida cotidiana. Por ejemplo, fue cuando sucedió la crisis de los refugiados sirios que mi identidad como hija de refugiados emergió. Aunque yo no soy una refugiada, pude empatizar con esa situación y entender, pero en cierto modo había un límite porque yo misma no era una refugiada, entonces es como si estuvieras en la frontera de la comunidad. Al crecer siendo canadiense, Canadá es la única comunidad que he realmente conocido en términos de nacionalidad. A medida que voy teniendo más edad, me doy cuenta que agregar la parte de la pertenencia a la primera generación de canadienses a ese grupo de comunidades realmente hace una diferencia en cómo me veo a mí misma. Incluso simplemente mirando las personas de las que me rodeo, hay definitivamente una conexión con eso. Aunque todavía soy parte de esta amplia identidad que es ser canadiense, me identifico muy fuertemente con el subgrupo de canadienses de primera generación, porque pienso que las experiencias de las personas con padres inmigrantes son realmente únicas, pero al mismo tiempo no tan únicas siendo de Canadá. Y hay definitivamente cosas con las que podemos conectar que otras personas no entienden.